viernes, 15 de septiembre de 2017

**Deja de hacerte la víctima**

Hacerse la víctima es una forma bastante habitual que usamos las personas para manejar la ira y el enojo. Esto crea sentimientos negativos muy perjudiciales. La buena noticia es que es posible adoptar ciertas medidas para dejar de sentirse una víctima y tomar el control.
Muchas personas adoptan el papel de víctimas de forma involuntaria porque tienen miedo de su propia ira, e incluso niegan su existencia, y anticipan el daño que les causaría. Con esta expectativa en la menta y una alta sensibilidad a la ira en los demás, pueden llegar a distorsionar las expresiones o actitudes de otros, llegando a pensar que tienen otras intenciones diferentes a las que realmente tienen. Así, la ira que habrían experimentado en respuesta a la frustración o al estrés se transforma en miedo y desconfianza hacia los demás y en sentimientos de haber sido heridos.
Afortunadamente, hay manera de camibar la posición de víctima, caracterizada una actitud pasiva y un comportamiento basado en el poder negativo, hacia una posición fuerte caracterizada por el afrontamiento activo y el poder personal, en la que se identifiquen los pensamientos destructivos que promueven los sentimientos victimistas, dando paso a una forma de actuar que permita tomar las medidas necesarias para desarrollar enfoques más constructivos para hacer frente a la ira.

Enfoques constructivos para manejar la ira

La ira es una respuesta emocional simple e irracional a la frustración que no requiere ninguna justifiación. El grado de ira es proporcional al grado de frustración. Cuando las personas tratan de racionalizar su ira se sienten víctimas de las situación y se atascan en esos sentidmientos de ira y adoptan una actitud que los aleja de los demás.
En este sentido, es necesario dejar de usar ciertas palabras que ayudan a justificar la ira, tales como “justo”, “debería/debe”, “derecho” o “mal”. Cuando se utilizan estas palabras para justificar la ira hacen que la persona se ate a sus sentimientos de frustración porque entienden que alguien está obligado a satisfacer sus necesidades (esto debe ser así y tú deberías haber hecho esto, tengo derecho a … y alguien debe responder por ello, etc.).
Al desafiar estas formas habituales de hablar, las personas pueden descubrir una forma diferentes de comunicación en la que toman plena responsabilidad por sus sentimientos y acciones y es libre para explorar alternativas.
La adopción de medidas para cambiar las situaciones con las que uno es infeliz es justo lo contrario a ser una víctima, porque tiene la oportunidad de hacer algo para cambiarlo, ya que no se reconoce la responsabilidad de nada ni de nadie. Reconocer la ira como parte fundamental de la propia naturaleza y saber identificarla hace que la persona pueda ser capaz de elegir su forma de expresar su enfado y hacer que esta expresión sea más constructiva, ética y equilibrada con sus intereses y metas
*Destruye la queja de "se me ha dañado" y destruido queda el daño.*
~Marco Aurelio~
Eva Maria Rodríguez
Profesora, escritora, blogger y madre de dragones

martes, 25 de abril de 2017

Aprende a reencontrarte y a curar tu niño interior

Crecer, convertirnos en adultos, no es únicamente acumular años, ver una arruga en nuestro rostro o conseguir cosas. Crecer es saber madurar con el tiempo conservando todo lo bueno de cada etapa vivida, de cada ciclo de nuestra existencia.


No obstante, no siempre es fácil madurar con armonía y felicidad. Hay veces en que nuestro yo adulto se siente frustrado, lleno de conflictos no resueltos que nos atrapan y que nos ahogan, que nos vuelven criaturas taciturnas que han perdido esa ilusión cotidiana por las cosas, por quienes les rodean y lo que es peor, por ellos mismos.
A la hora de hablar de nuestro “niño interior” es posible que mucha gente se sonría, que no entienda su significado. En ocasiones se asocia a la infancia a ese periodo de “ciega inocencia” donde uno no entiende aún muy bien cómo es eso llamado mundo, o esa entidad llamada vida. Se les permite por ello a los niños cierto toque de  locura, de espontaneidad, porque sencillamente, “aún no saben”.
Sin embargo, es posible que sepan mucho más que nosotros, que dispongan de valores que ya hemos perdido. Se dice también, que todos seguimos teniendo nuestro niño interior muy escondido, pero aún así, sigue siendo él quien nos permite en realidad cierto equilibrio entre la parte racional y esa otra más libre, pura e ilusionada, que sigue reclamando amor.

La voz de nuestro niño interior

Lo creamos o no, nuestro niño interior no se ha ido para dejar paso al adulto serio que eres ahora. Él, aún reside en ti, aunque permanece la mayoría de las veces oculto y reprimido porque no nos podemos permitir dar salida a lo que fue, a lo que representa.
El niño interior demanda aspectos que no siempre sabemos escuchar:
-Te pide que no le des tanta importancia a las cosas, que relativices problemas , que te quites ese caparazón de tristeza y que dibujes un rostro alegre capaz de salir a pasear con libertad.
-Tu niño interior te pide que lo quieras, que lo cuides. Demanda amor y que a su vez, seas capaz de ofrecer amor. Desea ser abrazado, mimado, cuidado y convertirse en el punto de atención de tu vida. ¿Te suena de algo? Es la autoestima.
-En ocasiones, te demanda también que no seas tan exigente contigo mismo, te pide que te relajes y que te fijes en las cosas sencillas que hay a tu alrededor, que valores lo básico, las alegrías, te pide que juegues y que experimentes. Te clama sobre todo, que no pierdas la ilusión por la vida y por ti mismo. Quiere que seas espontáneo, y que “te atrevas”.
No obstante también hay un aspecto vital que no podemos pasar por alto. Es posible que tu infancia no fuera precisamente feliz ,que guardes en tu interior demasiadas heridas, vacíos y lamentos, y que en realidad, jamás llegaras a ser verdaderamente un niño.
Puede que las circunstancias te obligaran a crecer violentamente sin “disfrutar” de esas dimensiones que nutren a toda criatura: el amor, el reconocimiento, el vínculo emocional del cariño, del apoyo…
Todo ello hace que crezcamos con inseguridades, con desconfianzas y con esos miedos que nos trasmite ese niño que nunca pudimos ser, esa figura lastimada que sigue albergada en nuestro interior. ¿Qué podemos hacer en estos casos? Te lo explicamos a continuación.

Reencontrarnos y curar nuestro niño interior

Suele decirse que aquel que vive de la creación, del arte, aquel que sabe vivir con lo mínimo y entiende el valor de regalar sonrisas sin razón alguna, jamás ha roto la unión con su niño interior.
Es posible que los etiqueten en ocasiones de loco, por su espontaneidad, por su excentricidad a veces, sin embargo, y aunque no lo creamos, mantener ese cordón umbilical unido aún a ese niño interior sano y feliz, puede ser sin duda una experiencia enriquecedora capaz de curar muchas heridas emocionales. De fortalecer nuestra autoestima.
¿De qué modo podemos unirnos y curar a ese “niño interior”? Toma nota.
1. Visualízate a ti mismo de niño, coge una fotografía si lo necesitas. Es un ejercicio sencillo con el que buscamos hacerte reflexionar, un acto de introspección hacia tu esencia del ayer donde se esconde todavía ese niño que fuiste.
2. Piensa en esa imagen, trae un momento cualquiera a tu memoria de cuando tenía 7 u 8 años. ¿Qué es lo que ves? ¿Es una criatura desenfadada, algo ruidosa y sin pelos en la lengua? Pregúntate si sigues siendo la misma pregunta. ¿Ves a un niño que disfruta abrazando a sus padres? Contén ese amor.
¿Observas quizá una pena del pasado, esa herida dolorosa? Entonces acéptala y perdona , te sentirás más libre. Debes aportar calma a ese recuerdo, un equilibrio donde no haya resentimiento y que te permita vivir en paz.
3. Continua en tu visualización personal y establece ahora un diálogo con ese niño. Con ese tú infantil. Debes establecer una unión fuerte con él, pregúntale qué necesita ahora para ser feliz de nuevo, atiende sus palabras, sus ruegos.
Debes convencerlo de que vas a atenderlo mejor a partir de ahora, que le vas a querer más, que lo vas a cuidar, que juntos vais avanzar con nuevas ilusiones, relativizando problemas, riendo, siendo más puros y no reprimiendo esas necesidades tan básicas.
Cógelo bien fuerte de la mano y no lo vuelvas a perder.

Valeria Sabater..
Psicologa y escritora

lunes, 9 de mayo de 2016

**CERRANDO CÍRCULOS**







Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Sí insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los porqués, en rebobinar el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.

El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué.  Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.

¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.

Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente.

El pasado ya pasó.  No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú. Suelta el resentimiento. Encender "tu televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte mentalmente, envenenarte, y amargarte.

La vida está para adelante, nunca para atrás.  Si andas por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción.  ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron?

Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año.  Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.  Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida. 

Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.

Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.

Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. … ¡Así es la vida!


Paulo Coelho (Novelista Brasilero) 

jueves, 5 de mayo de 2016

**Cerrar puertas para avanzar en la vida**





Cerrar puertas se convierte en imprescindible cuando el presente no avanza. El estancamiento, a menudo se produce por aferrarse a un pasado que todavía sigue abierto en nuestros corazones.
Cerrar puertas, es como limpiar un armario lleno de ropa que ya no nos pondremos ni le daremos ningún uso. Si esa ropa ya no sirve y la acumulas, llegará un momento en el que el armario quedará tan lleno de prendas inservibles, que no habrá espacio para las nuevas que sí nos aportarán cosas positivas.
Reflexiona, dedica tiempo a “dejar ir”, a aceptar lo que no pudo ser y no se olvidó. Vacía tus cargas y deja hueco para lo nuevo que está por llegar. El pasado es historia, sirve para tomar aprendizaje, pero jamás dejes que te estanque, porque el “ahora” no tiene nada que ver con el “ayer”.
Las personas cambian, evolucionan, aprenden de los errores y cada tiempo nuevo que tienes por delante, es una oportunidad para el desarrollo, para ser quien quieras ser y no necesariamente quien fuiste ayer.

¿POR QUÉ NOS AFERRAMOS AL DOLOR PASADO?


La mente subconsciente hace esta tarea, trata de que te aferres al dolor pasado. Te arrastra a que recuerdes una y otra vez situaciones que no fueron favorables, creándote así inactividad. Te hace pensar que si en el pasado te fue mal no merece la pena volverlo a intentar porque volverá a pasar lo mismo.
Tu parte racional puede ganarle la batalla a esos pensamientos negativos. Debes saber, que pasara lo que pasara en tu pasado, no tiene nada que ver con lo que está por llegar. A veces es cuestión de suerte, otras de que tomamos acciones equivocadas, pero ahora en el presente, con todo lo que hemos aprendido, con más madurez a nuestras espaldas, todo puede tomar un nuevo rumbo.
Muchas veces, la falta de fuerza de voluntad, mantiene a la persona sumida en el lamento y recuerdos pasados, porque es más cómodo y fácil revolcarse en la melancolía, que ponerse en marcha y hacer algo para abrir nuevas puertas.

4 CONSEJOS PARA CERRAR ETAPAS Y EMPEZAR DE NUEVO


Si estás dispuesto a limpiar el armario de prendas que no nos van a aportar nada positivo y quieres dar cabida a lo nuevo que está por llegar, tienes que convertirte en un ser “Creador”.
El que se sienta y no hace nada, no avanzará. Pensar y recordar es una trampa del subconsciente que te deja sumido en la inactividad. Para cerrar puertas, tienes que levantarte y salir a abrir nuevas oportunidades.

1.DEJAR IR CON AMOR


Para poder cerrar una etapa de una manera saludable, sin efectos secundarios, debemos dejar atrás el rencor, odio, culpabilidades , etc… Para ello, debemos interiormente, dar un adiós con afecto, sin resentimiento, cerrando el ciclo con aceptación, de una manera amistosa.
Hay casos y casos y es normal que a veces, si pasó algo muy negativo, sería muy difícil perdonar, dejar ir con amor. Pero cerrar una etapa con amor, no significa que haya que perdonar ni quedar amistosamente. Simplemente se trata de darle un argumento amistoso a la situación, para tus adentros, para que tu interior quede en calma, es un trabajo muy interior y no exterior.
Cada caso es único y personal, cada uno debe buscar un argumento favorable para poder dejar una etapa con calma y aceptación. Pensar algo como: “así es la vida, me tocó esa mala experiencia, pero ahora con todo lo que aprendí, mi vida va a dar un cambio positivo”.
Trata de darle un enfoque para tus adentros donde no exista el resentimiento, las culpas, odios, rencores, etc… Cuando termines de decir adiós interiormente, no debes sentir emociones negativas. Si lo has hecho bien, sentirás calma, esperanza y ganas de comenzar nuevas experiencias.
Cierra la etapa de la mejor manera posible y sigue hacia adelante, porque en todo camino nuevo hay cosas buenas por descubrir, incluso mejores que las que quedaron atrás.

2.PERSEGUIR UNA META


¿Qué quiero?, ¿Qué voy a hacer para conseguirlo? Reflexiona sobre cuáles son tus sueños, qué cosas te motivan y te aportan alegría. Ponte un objetivo y ves a por él. Cuando estás en actividad, automáticamente la mente va dejando a un lado el pasado, para dar cabida a las nuevas experiencias.
Cada vez que te encuentres en la inactividad lamentándote por el pasado, trata de cambiar lo que tienes en la mente, sustituye los recuerdos melancólicos, por mirar hacia adelante, pensar en qué acciones vas a emprender para conseguir tu meta y empezar a ser el creador de tu nueva vida.
Deja el pasado atrás y sigue caminando hacia adelante, el mundo nos ofrece infinidad de opciones y caminos. Nada ni nadie es insustituible porque el mundo es tan grande que siempre puedes volver a empezar, ya sea una nueva relación, un nuevo trabajo, nuevas amistades, etc..
Por mucho que tu mente subconsciente te quiera engañar haciéndote pensar que “no encontrarás nada igual que lo que tuviste y perdiste” es totalmente erróneo. Lo que pasa es que no vemos más allá de la vuelta de la esquina porque nos resistimos a ampliar horizontes.
Si tienes la valentía de abrirte a lo nuevo, enseguida verás las nuevas posibilidades y la cantidad de opciones que hay para volver a empezar.

3.NO ESPERES QUE ALGUIEN TE SAQUE DE TU PROBLEMA


Hay quienes esperan a que venga alguien y solucione sus problemas. Eso no suele suceder. No podemos culpar a nadie de lo que pasa en nuestra vida. Esperar cosas de los demás puede crear una frustración que aumentará los problemas.
Cada cual es el responsable de su vida, y es uno mismo el que debe hacer algo para ayudarse. La independencia es importante para seguir adelante. Una cosa es recibir cariño y apoyo de los demás, pero el mayor trabajo para salir de los problemas lo debe hacer uno mismo y no esperar que nos lo solucionen otros.

4.HACER ALGO NUEVO QUE NO HACÍAS CUANDO ESTABAS EN LA OTRA ETAPA


Cuando insertamos algo nuevo en nuestra vida, la mente necesita un nuevo espacio para esa nueva etapa y borra un poco de lo pasado. Esto quiere decir que si haces algo que no hacías cuando estabas en la otra etapa, podrás olvidarlo todo mejor.
Hay cientos de cosas nuevas por hacer. Practicar deporte, llevar a cabo hobbies, apuntarse a excursiones, salidas, visitar sitios nuevos, viajar, cursos, nuevos aprendizajes, etc… incluso conocer a gente nueva aún teniendo amistades. Si haces cosas nuevas, olvidarás antes las etapas dolorosas pasadas.
Por el camino todos encontraremos cosas agradables, pero también espinas dolorosas. Si aún encontrándonos cosas negativas por el camino, somos capaces de seguir caminando hacia adelante, saldremos airosos de los problemas.
Nunca te detengas en tu camino, por muchas espinas que te encuentres. Levántate las veces que haga falta y sigue adelante. Sigue acumulando nuevas experiencias, que harán que todas las heridas pasadas vayan curando.
Cerrar puertas, para quitarnos ese peso que llevamos a cuestas. Cerrar etapas, para dar la bienvenida a lo nuevo que está por llegar.

martes, 5 de enero de 2016

** CAMBIO **

 Para cambiar tu vida por fuera debes cambiar tú por dentro.

 En el momento en que te dispones a cambiar, es asombroso cómo el Universo comienza ayudarte, y te trae lo que necesitas. .

Todos mis cambios son fáciles de hacer

 Cuando empezamos a trabajar en nosotros mismos, a veces las cosas empeoran antes de mejorar. Está bien que así suceda, porque es el comienzo del proceso. Así deshacemos los viejos nudos. Déjate llevar por ello. Hace falta tiempo y esfuerzo para aprender lo que necesitamos aprender. No exijas un cambio instantáneo. La impaciencia no es más que resistencia al aprendizaje. Significa que quieres llegar al objetivo sin pasar  por el proceso. Permítete recorrerlo paso a paso. A medida que avances se te hará más fácil.

Di: «Estoy dispuesto a cambiar» ¿Vacilas? ¿Sientes que no es verdad? ¿Cuál es la creencia que se interpone en tu camino? Recuerda que no es más que una idea, y las ideas se pueden cambiar. 

Cuando una puerta se cierra, otra se abre 

La vida es una serie de puertas que se abren y se cierran. Vamos de una habitación a otra y tenemos experiencias diferentes. A muchos nos gustaría cerrar algunas puertas que dan a viejas pautas negativas, a antiguos bloqueos, a cosas que ya no nos nutren ni nos sirven. Muchos estamos inmersos en el proceso de abrir puertas nuevas y de encontrar nuevas y maravillosas experiencias, a veces de aprendizaje y a veces de júbilo. Todo forma parte de la vida, y necesitamos saber que realmente estamos a salvo. No es más que cambio. Desde la primerísima puerta que abrimos al llegar a este planeta hasta la última de todas, que abrimos para abandonarlo, siempre estamos a salvo. No es más que cambio. Estamos en paz con nuestro propio ser interior.

Una suave y firme insistencia y coherencia en lo que decidas pensar harán que los cambios se manifiesten con rapidez y facilidad.

Estoy dispuesto a cambiar

 Cruza ambas manos entrelazando los dedos. ¿Qué pulgar te queda arriba? Ahora descrúzalas y vuelve a cruzarlas de modo que el otro pulgar quede arriba. ¿Qué sensación tienes? ¿Diferente? Quizá sientas que algo está mal. Vuelve a descruzar las manos y a cruzarlas de la otra manera, después de la segunda, y una vez más de la primera. ¿Cómo lo sientes ahora? ¿No tan mal? Lo mismo pasa cuando aprendes cualquier pauta nueva. Necesitas un poco de práctica. Puedes hacer algo nuevo y decir: «No, esto me va mal»; entonces no vuelves a hacerlo 17 nunca más y continúas con tu antiguo comportamiento, que te resulta familiar. Si estás dispuesto a practicar un poco, te encontrarás con que puedes volver a hacer eso nuevo. Cuando lo que tienes en juego es algo tan importante como amarte, bien vale la pena practicar un poco.

Cuando estamos dispuestos a hacer cambios positivos en nuestra vida, atraemos todo lo que necesitamos para que nos ayude

Estoy dispuesta a cambiar y a crecer

 Estoy dispuesta a aprender cosas nuevas porque no lo sé todo. Estoy dispuesta a dejar atrás los conceptos viejos que ya no funcionan para mí. Estoy dispuesta a ver las situaciones que creo a mi alrededor y a decir: «Ya no quiero seguir haciendo eso». Sé que puedo llegar a ser más yo misma. No una persona mejor, porque eso implica que no soy suficientemente buena, sino más quien soy. Crecer y cambiar es emocionante, aunque para con seguirlo tenga que enfrentarme a algunas cosas dolorosas que hay dentro de mí.

 Lo más importante en este momento es lo que ahora mismo estás decidiendo pensar, creer y decir. Estas ideas y estas palabras crearán tu futuro. Tus pensamientos forman las experiencias de mañana, de la semana próxima, del próximo mes y del año que viene.

 No es más que una idea, y las ideas se pueden cambiar 

¿Cuántas veces te has negado a pensar algo positivo sobre ti? Pues de la misma manera puedes negarte a pensar cosas negativas sobre ti. La gente dice que uno no puede dejar de pensar lo que piensa. Pues, sí que puede. Tienes que decidir que eso es lo que vas a hacer. No es necesario que te pelees con tus pensamientos para cambiar las cosas. Cuando oigas 18 dentro de ti esa voz negativa, puedes decirle: «Gracias por la información». De este modo no estás cediendo tu poder al pensamiento negativo, pero tampoco estás negando su existencia. Le estás diciendo: «Sí, ya sé que estás ahí y te agradezco que me lo digas, pero prefiero hacer otra cosa. No quiero seguir insistiendo en eso, quiero crearme otra manera de pensar». No luches contra tus pensamientos.

 **Pensamientos del corazón .Un tesoro de sabiduría interior (Louise L. Hay)

lunes, 11 de mayo de 2015

Cuando nos invade la nostalgia

"El crepúsculo de la desaparición lo baña todo con la magia de la nostalgia" (Milan Kundera)
Recordar no es malo. Las personas estamos hechas de recuerdos, de experiencias y vivencias que edifican lo que somos en la actualidad. Dejar que la nostalgia nos acaricie de vez en cuando con su aire tibio y evocador no tiene por qué ser algo negativo. Según nos dicen los especialistas el ser humano pasa gran parte del día “recordando cosas”, pero ahora bien, no debemos anclarnos a esos recuerdos de forma obsesiva.

LA VENTANA DEL MUNDO EMOCIONAL

Una de las facultades que nos propicia el mundo emocional es sin duda la sensación de nostalgia. Se trata de evocar un recuerdo, pero no un recuerdo cualquiera, sino uno querido, uno añorado de ese nuestro álbum particular del pasado. Sin saber cómo, nos vemos de pronto arropados por multitud de imágenes, sensaciones, palabras y sonidos de ese ayer que nuestra memoria ha guardado con sigilo y ternura en una parte especial del arcón de nuestra memoria. Los recuerdos tejen lo que somos. Y la mayoría del tiempo, las personas somos nostalgia. Somos recuerdos.
Pero a veces la nostalgia trae consigo un perfume triste. Trazos de una vida vivida que nos deja cierta sensación de añoranza y dolor en vista de un ayer que tal vez, concentró mucha felicidad, un bienestar del que carecemos en el presente. Es entonces cuando algunas personas pueden caer en el abismo de ese laberinto, obsesionándose en la nostalgia de recordar el ayer porque su vida, tal vez, solo encuentra sentido en esos momentos.
Un refugio adictivo al que vuelven repetidamente a través de fotografías, cartas, objetos… un exilio personal que les hace perderse el presente para llenar los vacíos actuales de su vida. Y eso, no es bueno. El pasado nos debe servir como trampolín para nuestra realidad y no como una ventana donde quedarnos asomados diariamente, ahí donde perdernos a nosotros mismos y con riesgo de caer finalmente en una depresión.
La nostalgia debe servirnos para recordar lo que fuimos, lo que tuvimos y lo que vivimos, para después, sacar una valoración y un aprendizaje de la misma. Toda experiencia es un conocimiento para avanzar, no para quedar estancados. La nostalgia debe ser algo que forme parte de nuestro archivo personal, ahí donde poder volver de vez en cuando, pero no debe convertirse en esa puerta que siempre dejemos abierta y cuya brisa, cuyo perfume, se entrometa continuamente en nuestro “ahora”.

RECORDAR PERO NO REGRESAR

La palabra nostalgia tiene un interesante significado que ilustra toda su realidad: su raíz griega, de nostos, viene denesthai (regreso, volver a casa), y de algos (sufrimiento). Se explicaría pues como ese padecimiento por el deseo de regresar, de volver a un lugar determinado.
Debemos pensar en el pasado mediante una perspectiva de gratitud y agradecimiento por haber vivido dichas experiencias, verlas con tranquilidad. Con la satisfacción de haber tenido momentos realmente plenos. Pero no hay que caer en el error de valorar que todo era mejor antes y dejar perder esa armonía entre lo vivido y el presente. Nuestra vida es un contínuo donde fijar nuestras perspectivas en el futuro.
El pasado nos sirve para aprender, pero la felicidad se busca cada día en el presente, en las pequeñas cosas, en los pequeños detalles, sin olvidar nunca una cosa que “no hay peor nostalgia que añorar lo que nunca existió”.

lunes, 19 de enero de 2015

**ENFERMEDAD Y SENTIDO**




Aspectos generales
Para algunas personas, directamente relacionado con su nivel de conciencia personal, la enfermedad pasa a ser una muestra de mala suerte, una jugada del destino, un efecto de nuestra genética o una consecuencia de algún microorganismo patógeno. Ante ello la visión médica mecanicista es la solución... en ocasiones.
Con la evolución personal sospechamos que lo que nos ocurre, en cualquier ámbito, tiene que ver de alguna manera con nosotros y, más específicamente, con nuestras emociones, forma de vida, pensamientos y objetivos de vida.
Para quien ahí se encuentra existe un reconocimiento del posible significado o sentido biológico de los síntomas que uno padece o ha padecido.
La enfermedad puede ser observada como una oportunidad en la evolución del ser humano que está involucrado y en el que algún aspecto de su supervivencia se ha visto comprometido.
Enfermedad y Sentido se fundamenta en la descodificación de los síntomas, el vínculo transgeneracional, el estudio del terreno biológico y la relación del síntoma con la cultura, la persona y su grado de evolución.
A través de Enfermedad y Sentido, entendemos que, tal como dijo Jung, "la Enfermedad viene a curarnos".
Trabajar sobre nuestros síntomas es trabajar directamente sobre nuestro inconsciente expresado en el cuerpo, más allá de nuestras explicaciones y justificaciones. Es, por tanto, una oportunidad excelente para crecer, mejorar y liberarnos de estructuras inservibles.

Indicaciones

A través de Enfermedad y Sentido podemos trabajar sobre cualquier tipo de síntoma, entender su origen y estructura y permitir una evolución interior, evolución que en muchas ocasiones incide directamente sobre el síntoma y la patología.
Más información en: info@caminar-meditar-vivir.com

lunes, 3 de marzo de 2014

** Las 7 Emociones internas causantes de enfermedad **

Las emociones según la Medicina Tradicional China están asociadas a cada uno de los órganos principales de nuestro cuerpo. ¿Sabías que puedes activar emociones presionando algunos puntos del cuerpo? Sabías que el desequilibrio de las emociones y un sistema nervioso alterado también provoca confusión, letargo, tristeza, depresión, incluso rabia e ira. Esto y mucho más nos enseña la Medicina Tradicional China.



LA ALEGRÍA: Es un factor saludable pero una experiencia intensa y excesiva de alegría perjudica el Corazón, una alegría inmensa agota el corazón. Aquí se incluye el placer de causar daño a los demás. Esto nos demuestra que el equilibrio es necesario en todos los órdenes de la vida.LA IRA: Perjudica al Hígado, cuando nos enojamos el hígado funciona en exceso. La ira produce aumento de la energía provocando distorsión en la visión, mareos, vómitos y dolor de cabeza. El hígado regula el flujo sanguíneo que está íntimamente vinculado al corazón, es por eso que  las personas que se enojan fácilmente son propensas a sufrir enfermedades cardíacas.
LA MELANCOLÍA: Perjudica al Pulmón. Cuando nos preocupamos demasiado a continuación sigue la melancolía provocando pérdida de apetito, tos, vómitos, estreñimiento, insomnio, dificultades sexuales. Se bloquea o estanca el flujo de la energía. Las personas  melancólicas o las que se ven sometidas a una gran preocupación son propensas a sufrir enfermedades pulmonares.LA ANGUSTIA: Perjudica al Bazo. Cuando pensamos demasiado o estamos muy ansiosos el sistema del bazo y el estómago se verán afectados ya que se congestiona el proceso digestivo, produciendo pérdida de apetito,  flatulencia en el pecho o el abdomen, mareos, dolor de cabeza, insomnio, pérdida de memoria. Cabe destacar que la preocupación es excesivamente perjudicial para el bazo.LA TRISTEZA: Perjudica al Corazón y al Pulmón. Llevándonos a perder el entusiasmo y la confianza en la vida, agota la energía estresando el corazón. Produciendo pérdida de apetito, insomnio, tos, en algunos casos perdida de sangre en la orina. El amor no correspondido suele ser una de las causas. La ansiedad es una de las consecuencias, es por eso que muchas personas fuman.EL MIEDO: Perjudica los Riñones, hace que la energía se agote ( por eso es tan importante el insumo de agua).  Suele  paralizarnos y nos hace sentir extremadamente vulnerables. Produciendo diarrea involuntaria, polución nocturna, convulsiones y problemas sexuales.EL SUSTO: Perjudica al Espíritu y al Corazón, dispersando el espíritu y malgastando la energía. Produciendo palpitaciones, falta de concentración, convulsiones y desequilibrios en la psiquis. También afecta a la Vesícula y a los Riñones.

sábado, 25 de enero de 2014

**Escucha la sabiduría de tu cuerpo**



1. "Escucha la sabiduría de tu cuerpo, que se expresa por señales de
comodidad e incomodidad.

Cuando elijas cierta conducta, pregunta a tu cuerpo que siente al respecto.

Si tu cuerpo envía una señal de inquietud física o emocional, ten cuidado.

Si tu cuerpo envía una señal de comodidad y anhelo, procede.


2. Vive en el presente, que es el único momento que tienes.

Mantén tu atención en lo que existe aquí y ahora; busca la plenitud en todo momento.
Acepta lo que viene a ti total y completamente para que puedas apreciarlo y
aprender de ello; luego déjalo pasar.

El presente es como debe ser.

Refleja infinitas leyes de la Naturaleza que te han traído hasta este pensamiento
exacto, esta reacción física precisa.

Este momento es como es porque el Universo es como es.

No luches contra el infinito esquema de las cosas; por el contrario, sé uno con él.


3. Dedica tiempo al silencio, a meditar, a acallar el diálogo interior.
En momentos de silencio, cobra conciencia de que estás recontactándote con
tu fuente de conciencia pura.

Presta atención a tu vida interior para que puedas guiarte por tu intuición,

antes que por interpretaciones impuestas desde fuera

sobre lo que conviene o no te conviene.


4. Renuncia a tu necesidad de aprobación externa.

Sólo tú eres el juez
de tu valer; tu meta es descubrir el infinito valor de ti mismo,

sin dar importancia a lo que piensen los demás.

Al comprender esto se logra una gran libertad.


5. Cuando te descubras reaccionando con enojo u oposición ante
cualquier persona o circunstancia,

recuerda que sólo estás luchando contigo mismo.

Presentar resistencia es la reacción de las defensas creadas por
viejos sufrimientos.

Cuando renuncies a ese enojo te curarás y cooperarás con el flujo del universo.


6. Recuerda que el mundo de allí fuera refleja tu realidad de aquí dentro.

Las personas ante las cuales tu reacción es más fuerte, sea de amor u odio,

son proyecciones de tu mundo interior.

Lo que más odias es lo que más niegas en ti mismo.

Lo que más amas es lo que más deseas dentro de ti.
Usa el espejo de las relaciones para guiar tu evolución.

El objetivo es un total conocimiento de uno mismo.

Cuando lo consigas, lo que más desees
estará automáticamente allí; lo que más te disgusta desaparecerá.


7. Libérate de la carga de los juicios.

Al juzgar impones el bien y el mal a situaciones que simplemente son.

Todo se puede entender y perdonar, pero cuando juzgas te apartas de la comprensión

y anulas el proceso de aprender a amar.

Al juzgar a otros reflejas tu falta de autoaceptación.
Recuerda que cada persona a la que perdones aumenta tu amor a ti mismo.


8. No contamines tu cuerpo con toxinas, ya sea por la comida, la bebida
o por emociones tóxicas.

Tu cuerpo no es sólo un sistema de mantenimiento de
la vida.

Es el vehículo que te llevará en el viaje de tu evolución.

La salud de cada célula contribuye directamente a tu estado de bienestar,
porque cada célula es un punto de conciencia
dentro del campo de la conciencia que eres tú.


9. Reemplaza la conducta que motiva el miedo
por la conducta que motiva el amor.

El miedo es un producto de la memoria,
que mora en el pasado.

Al recordar lo que nos hizo sufrir antes, dedicamos nuestras energías a
asegurarnos de que el antiguo sufrimiento no se repita.

Pero tratar de imponer el pasado al presente jamás acabará
con la amenaza del sufrimiento.
Eso sólo ocurre cuando encuentras la seguridad de tu propio ser,
que es Amor.

Motivado por la verdad interior, puedes enfrentarte a cualquier
amenaza, porque tu fuerza interior es invulnerable al miedo.


10. Comprende que el mundo físico es sólo el espejo
de una inteligencia más profunda.

La inteligencia es la organizadora invisible de toda la materia y toda la energía;
como una parte de esta inteligencia reside en ti,
participas del poder organizador del cosmos.

Como estás inseparablemente vinculado con el todo,
no puedes permitirte el contaminar el aire y el agua del planeta.

Pero en un plano más profundo,
no puedes permitirte el vivir con una mente tóxica,
porque cada pensamiento crea una impresión en el campo
total de la inteligencia.

Vivir en equilibrio y pureza es el más elevado bien para ti y para la Tierra"


Deepak Chopra

sábado, 20 de julio de 2013

**TEMORES**

Temía estar solo, hasta que aprendí a quererme a mí mismo.


Temía fracasar, cuando me di cuenta que solamente fracaso cuando no lo intento.


Temía lo que la gente opinara de mí, hasta que me di cuenta que de todos modos opinan.

Temía me rechazaran, hasta que entendí que debía tener fe en mí mismo.


Temía al dolor, hasta que aprendí que éste es necesario para crecer.

 Temía a la verdad, hasta que descubrí la fealdad de las mentiras.

 Temía a la muerte, hasta que aprendí que no es el final, sino más bien el comienzo.

 Temía al odio, hasta que me di cuenta que no es otra cosa más que ignorancia.

 Temía al ridículo, hasta que aprendí a reírme de mí mismo.

 Temía hacerme viejo, hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día.

 Temía al pasado, hasta que comprendí que es sólo mi proyección mental y ya no puede herirme más.

 Temía a la oscuridad, hasta que vi la belleza en la luz de una estrella.

 Temía al cambio, hasta que vi que aún la mariposa más hermosa necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar.

 Hagamos que nuestras vidas cada día tengan más vida y si nos sentimos desfallecer no olvidemos que al final siempre hay algo más. Hay que vivir ligero porque el tiempo de morir está fijado”. 

"Ernest Hemingway