
Escuchar es un arte que sublima nuestra interacción con los demás y con la vida. El saber escuchar saca lo mejor de nosotros mismos, nos conecta de alma a alma, eleva nuestra conciencia, nos vuelve sabios y humildes, eleva nuestra conciencia.
Es un tema que me apasiona pues desde muy pequeña me llamó la atención el mundo interno de las personas con las que me encontraba en el camino de la vida, incluso sentía que los árboles, los animales y demás expresiones de la vida también tenían algo que contar de su enigmático mundo interno, al menos enigmático para mi.
Fue así como he ido observando la interacción que tenemos los unos con los otros y con lo que nos rodea; a nadie se nos enseña a comunicarnos adecuadamente, lo damos por hecho y vamos aprendiendo sobre la marcha. Sin embargo es vital para nuestra supervivencia, en la medida que nos comunicamos efectivamente tenemos calidad en nuestras relaciones y calidad de vida.
Cuando nos comunicamos hay un encuentro de muchos aspectos, es un encuentro físico, mental, emocional y espiritual; las palabras terminan jugando el papel menos importante en dicho proceso. Pero como no hemos sido educados en el arte de saber escuchar caemos en vicios que entorpecen nuestras relaciones, tales como: aconsejar sin que nos lo pidan, interrumpir constantemente, juzgar, imponer, nulificar, entre otros.
Escuchar es clave para tener una comunicación efectiva; es cuestión de conocer, cacharnos y practicar hasta ir perfeccionando este maravilloso arte. Comienza por mirar a los ojos, que son las ventanas del alma, mira desde tu ojo izquierdo al ojo izquierdo del otro, pues es el ojo que refleja nuestra esencia; interésate por lo que el otro dice haciéndole preguntas en vez de atropellarlo con tus comentarios, consejos, juicios y demás ruido mental; ponte en sus zapatos y bríndale la oportunidad de expresarse y explorar su mundo interno en un ambiente de confianza cuyo propósito sencillamente es ser escuchado y acompañado.
La clave está en ir hacia nuestro interior, en el silencio interno acallamos el ruido de la mente donde está el ego quien es al que le gusta juzgar, interrumpir, interpretar, nulificar para dar paso a la voz de nuestro espíritu, quien reconoce la divinidad en todos y desde el cual podemos conectarnos los unos con los otros para escuchar la expresión que tiene su ser a través de la experiencia humana que esta teniendo y con la cual se ha encontrado nuestra experiencia humana para compartir; es así como nos sintonizamos en una escucha profunda, abierta y amorosa, la que nos vuelve sabios y humildes, bailamos los unos con los otros al compás de nuestras palabras y miradas, al compás del encuentro.
Escucha tu corazón y desde ahí escucha al otro, escucha el viento, el vaivén de las olas, los árboles, escucha la vida.
Que tengas una maravillosa semana!!
Valeria Golarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario